Comunicado – denuncia del «Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France», contra los defensores de las cirugías mutilantes de bebés y niñes intersex, aparecida en Tribuna de Le Monde (6 de julio, 2019)

Agradecemos la imagen a Christian Hoffner (modificada en lo escrito por Norberto Gómez)

Presentamos en versión bilingüe francés -en la que se escribió originalmente- / español, del comunicado hecho público por Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France -a raíz de la tribuna publicada en el diario Le Monde (Francia)- en el que se denuncia «la deshonestidad de los argumentos presentados por los defensores» de las práctica quirúrgicas de mutilación genital en bebés y niñes intersex.

El inicio de esta tribuna en Le Monde del 4 de julio de 2019 escribe:

«La falta sistemática de intervención quirúrgica precoz tendría graves consecuencias»

Un colectivo de 24 profesores de medicina y cirujanos y otros 116 profesionales aseguran en una tribuna en Le Monde, sobre la base de su experiencia, que la precocidad del gesto quirúrgico, en los primeros meses después del nacimiento, ofrece mejores resultados para el niño.

Se refieren a propósito de las cirugías mutilantes impuestas a les bebés y niñes intersex, a veces desde el nacimiento. Un texto que apoya la tortura infligida en estas cirugías.

Presentamos, en primer término, la traducción al español y luego el original francés del comunicado-denuncia producido por Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France , y un enlace al la presentación de la tribuna de Le Monde del 4 de julio de 2019, que hemos decidido no traducir.

Agradecemos a nuestres amigues de Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France, la posibilidad de contar con est denuncia que desde los derechos humanos y la despatologización, sale al cruce de quienes defienden estas cirugías de mutilación y tortura, y que desde Derechos Humanos Intersex consideramos crímenes de lesa humanidad.

Derechos Humanos Intersex

Collectif Intersexes et Allié.e.s – OII France
6 de julio a las 10:14

TRIBUNA DE LA VERGÜENZA: LOS MUTILADORES SALEN DEL NICHO

“La ausencia sistemática de intervención quirúrgica precoz tendría graves consecuencias”: es el título elegido para ilustrar la tribuna de Le Monde que expone la opinión de un colectivo de un centenar de profesionales de la salud (profesores, cirujanes…), a propósito de las cirugías impuestas a les niñes intersex, a veces desde el nacimiento. Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France denuncia la deshonestidad de los argumentos presentados por les defensores de estas prácticas. Como se recordará, estas ya han sido condenadas por varios e importantes organismos de defensa de los derechos humanos, como la ONU o Amnistía Internacional, o cuestionadas en Francia por la DILCRAH [NT: Délégation Interministérielle à la Lutte Contre le Racisme, l’Antisémitisme et la Haine anti-LGBT], el Defensor de los Derechos, la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos o el Consejo de Estado, para no citar más que a estos.

En primer lugar, recordamos que la retórica típica del “hoy es mejor” es un argumento recurrente, repetido desde hace más de veinte años para hacer creer que los riesgos derivados y los daños múltiples causados por las operaciones, por una parte, y su precocidad, por otra, serían reductibles considerablemente. Más allá de la autocongratulación del cuerpo médico, esto no corresponde a ninguna realidad social o médica atestiguada por las propias personas concernidas. Por el contrario, hoy está demostrado y es irrefutables que los actos quirúrgicos infligidos a les bebés intersex tienen consecuencias dramáticas para su salud física y mental. Los trastornos musculo-esqueléticos, urinarios, infecciosos, agudos y crónicos, al igual que los síndromes de estrés pos-traumático como resultantes directos de estas operaciones realizadas por fuera del consentimiento informado son hoy ampliamente conocidos. Nos sorprende que estas consecuencias puedan pasar silenciosamente, incluso cuando se infligen a niñes con buena salud y totalmente exentos de tales perturbaciones. Por otra parte, la tribuna tiende a presentar la cirugía en los primeros meses de la vida como excluyente y liberadora, pero ahora sabemos que para la gran mayoría de los casos, una sola operación no basta. Las cirugías deberán repetirse, en la infancia, la adolescencia o incluso más tarde, y acompañarse de exámenes extremadamente invasivos (palpaciones genitales, dilataciones vaginales, masturbaciones manuales, siempre con niños pequeños…) y tratamientos forzados, a menudo a lo largo de toda la vida. Este argumento falaz, camuflado, minimiza la gravedad de los actos realizados y sus consecuencias para la salud de las personas a largo plazo.

Según estos médicos, el impacto psicológico de no tener asignación inequívoca y binaria hombre / mujer sería considerable y afectaría al desarrollo psicosocial, psicoafectivo y hasta intelectual de le niñe. Este argumento es mentira. Hasta la fecha, ningún estudio permite afirmar que les niñes intersex que no hayan sido sometides a actos quirúrgicos de asignación sexuada sufran trastornos del desarrollo psicológico o afectivo más frecuentes que en la población general. Recordamos también que la abstención de todo acto médico sobre el cuerpo de le niñe no impide en modo alguno a les m/padres educar a le niñe en una categoría de sexo binario, a la vez respetando su integridad física y permitiéndole, en el futuro, tener acceso a tratamientos y cirugías de acuerdo a sus elecciones y sus necesidades. En cambio, el hecho de sufrir una invalidación médica permanente y sostenida de su cuerpo sexuado es vivido, por una abrumadora mayoría de personas intersex, como un traumatismo. Es aberrante pensar que une niñe cuyo cuerpo es sano y funcional, que crecería con la idea que debe ser “corregido” y “normalizado” pueda crecer serenamente. Ninguna ideología debe permitir mutilar y transformar cuerpos sin el consentimiento informado de la persona, en particular cuando se trata, como aquí, de niñes o de bebés. Además, queremos llamar la atención sobre las dificultades en términos de inserción social en la edad adulta que puede representar una escolaridad entrecortada por estancias en el hospital y por cirugías invasivas repetidas.

Esta ideología se inscribe una vez más en la obsesión del cuerpo médico y de la sociedad en general de preservar este binarismo ficticio y nocivo de los sexos. Los médicos que promueven estas prácticas no forman parte de la solución, sino del problema, alimentando la idea que es absolutamente necesario adaptarse a la visión binaria, ideológica y normativa del sexo y del género. Se trata de justificar prácticas discriminatorias por la existencia misma de discriminaciones, y lamentamos que el cuerpo médico haya utilizado esta lógica circular.
También es necesario recordar que históricamente, las demandas de cirugías normativas no provienen de modo alguno de las personas intersex. Estas operaciones son fruto de una decisión unilateral de la medicina, en tanto que la inmensa mayoría de las personas intersex que creció sin intervención quirúrgica se encontraban satisfechas en la edad adulta. Por el contrario, una gran mayoría de las personas intersex mutiladas desde la implementación de estos protocolos lamentan y critican estos actos, que en nada corresponden a una necesidad de salud reclamada por la población concernida.

La dimensión más ideológica que científica de este argumento es particularmente notable en la parte de la tribuna que trata de establecer que la «identidad sexual» se construye biológicamente, a través de la impregnación hormonal del cerebro desde la fase de desarrollo fetal, con elementos deterministas inconexos que mezclan cromosomas, hormonas e instrucciones anatómicas. Su propia lógica quisiera que les niñes intersex tengan naturalmente una «identidad sexual» al margen del binarismo hombre / mujer, que habría que respetar, pero esta conclusión es manifiestamente intolerable para elles. Por nuestra parte, rechazamos totalmente esta aproximación esencialista, sexista y transfóbica. Reafirmamos que no hay «naturaleza del hombre» ni «naturaleza de la mujer» vinculadas a cualquier disposición cromosómica o hormonal y que la identidad de género es una construcción social íntima. Recordamos que las personas intersex, como las demás, pueden desarrollar identidades de género conformes o no a su asignación de nacimiento, y que esto no es ni previsible ni dramático.

En el contexto internacional actual, en el que se cuestionan los derechos de les pacientes -citamos especialmente el retroceso del derecho al aborto en los Estados Unidos- no podemos más que expresar nuestra inquietud frente a tal postura paternalista de parte del cuerpo médico. Aún cuando el consentimiento informado y la participación del paciente en las decisiones de atención que le conciernen representan un reto importante para la salud pública, nos interrogamos sobre la negación total de las capacidades de autonomía de las personas intersex que tal discurso nostálgico representa. Deploramos el aspecto reaccionario de esta tribuna, incluida la retórica tambaleante, esencialista y engañosa que se inscribe tristemente en aquella de la Manif Pour Tous de la que emana -los únicos dos pedofilopsiquiatras que se comprometieron en su firma eran por otra parte psiquiatras ya abiertamente comprometidos contra la homoparentalidad. Por otra parte, constatamos la ausencia total de organizaciones de personas concernidas en los signatarios, prueba suplementaria del paternalismo y del poco interés que tienen por las personas realmente víctimas de estos protocolos, que se inscriben más bien en un enfoque corporativo.

Sin embargo, nos alegramos que con la firma de esta tribuna, pediatras, psicoanalistas y cirujanos favorables a las mutilaciones nos proporcionan ellos mismos una lista negra para todas las personas intersex que buscan asistentes respetuosos de sus variaciones y sus identidades; y no dejaremos de interesarnos especialmente por la evolución de sus prácticas cuando la ley de protección de los niños intersex sea aprobada.

Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII France


Collectif Intersexes et Allié.e.s – OII France

6 de julio a las 10:14 · 

LA TRIBUNE DE LA HONTE : LES MUTILATEURS MONTENT AU CRÉNEAU

“L’absence systématique d’intervention chirurgicale précoce aurait de graves conséquences” : c’est le titre choisi pour illustrer la tribune du Monde qui expose l’avis d’un collectif d’une centaine de professionnels de santé (professeurs, chirurgiens…), à propos des chirurgies imposées aux enfants intersexes, parfois dès la naissance. 
Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII-France dénonce la malhonnêteté des arguments avancés par les défenseurs de ces pratiques. Celles-ci, nous le rappelons, ont déjà été condamnées par plusieurs grands organismes de défense des droits humains tels que l’ONU ou Amnesty International, et remises en cause en France par la DILCRAH, le Défenseur des Droits, la Commission Nationale Consultative aux Droits de l’Homme ou le Conseil d’Etat, pour ne citer qu’eux.

Premièrement, nous rappelons que la rhétorique type du “aujourd’hui, on fait mieux” est un argument récurrent, rabâché depuis plus de vingt ans afin de laisser croire que les risques encourus et les dommages pluriels causés par les opérations d’une part, et leur précocité d’autre part, seraient considérablement réduits. Au-delà de l’autocongratulation du corps médical, cela ne correspond à aucune réalité sociale ou médicale attestée par les personnes concernées elles-mêmes. Au contraire, il est aujourd’hui avéré et irréfutable que les actes chirurgicaux infligés aux bébés intersexes ont des conséquences dramatiques sur leur santé physique et mentale. Les troubles musculo-squelettiques, urinaires, infectieux, les douleurs aiguës et chroniques, tout comme les syndromes de stress post-traumatique résultant directement de ces opérations pratiquées en dehors d’un consentement éclairé sont aujourd’hui largement connus. Nous nous étonnons que de telles conséquences puissent être passées sous silence, alors même qu’elles sont infligées à des enfants en bonne santé et parfaitement exempts de tels troubles. La tribune tend par ailleurs à présenter la chirurgie dans les premiers mois de la vie comme exclusive et libératrice, or nous savons désormais que pour la grande majorité des cas, une seule opération ne suffit pas. Les chirurgies devront être répétées, dans l’enfance, l’adolescence, voire plus tard, et s’accompagner d’examens extrêmement invasifs (palpations génitales, dilatations vaginales, masturbations manuelles, toujours sur de jeunes enfants…) et de traitements forcés, souvent tout au long de la vie. Cet argument fallacieux, dissimulateur, minimise la gravité des actes réalisés et leurs conséquences sur la santé des personnes à long terme.

Selon ces médecins, l’impact psychologique de ne pas avoir d’assignation catégorique et binaire homme/femme serait considérable et affecterait le développement psychosocial, psychoaffectif, voire intellectuel de l’enfant. Cet argument est mensonger. À ce jour, aucune étude ne permet d’affirmer que les enfants intersexes n’ayant pas subi d’actes chirurgicaux d’assignation sexuée souffrent de troubles du développement psychologique ou affectif plus fréquents que parmi la population générale. Nous rappelons aussi que l’abstention de tout acte médical sur le corps de l’enfant n’empêche en rien les parents d’éduquer l’enfant dans une catégorie de sexe binaire, tout en respectant son intégrité physique et en lui permettant, dans l’avenir, d’avoir accès aux traitements et chirurgies selon ses choix et ses besoins.
En revanche, le fait de subir une invalidation médicale permanente et appuyée de son corps sexué est vécu, par une écrasante majorité de personnes intersexes, comme un traumatisme. Il est aberrant de penser qu’un enfant dont le corps est sain et fonctionnel, mais qui grandirait dans l’idée qu’il doit être “corrigé” et “normalisé” puisse évoluer sereinement. Aucune idéologie ne devrait permettre de mutiler et transformer des corps sans le consentement éclairé de la personne, en particulier lorsqu’il s’agit, comme ici, d’enfants ou de bébés. Nous souhaitons en outre attirer l’attention sur les difficultés en terme d’insertion sociale à l’âge adulte que peut représenter une scolarité entrecoupée de séjours à l’hôpital et de chirurgies invasives répétées.

Cette idéologie s’inscrit une fois de plus dans l’obsession pour le corps médical et la société en général de préserver cette binarité des sexes factice et délétère. Les médecins qui encouragent ces pratiques ne font pas partie de la solution, mais bien du problème, en alimentant l’idée qu’il est absolument nécessaire de se conformer à la vision binaire, idéologique et normative du sexe et du genre. Il s’agit là de justifier des pratiques discriminantes par l’existence même des discriminations, et nous regrettons l’utilisation par le corps médical de cette logique circulaire.
Il est aussi nécessaire de rappeler qu’historiquement, les demandes de chirurgies normatives n’émanent nullement des personnes intersexes. Ces opérations sont le fruit d’une décision unilatérale de la médecine, alors même que l’immense majorité des personnes intersexes ayant grandi sans intervention chirurgicale s’en trouvaient satisfaites à l’âge adulte. A contrario, une grande majorité des personnes intersexes mutilées depuis la mise en place de ces protocoles regrettent et critiquent ces actes, qui ne correspondent en rien à un besoin en matière de santé réclamé par la population concernée.

La dimension bien plus idéologique que scientifique de cet argumentaire est particulièrement frappante dans la partie de la tribune qui cherche à établir que l’»identité sexuelle» se construit biologiquement, à travers l’imprégnation hormonale du cerveau dès la phase de développement fœtal, avec des éléments déterministes décousus mélangeant chromosomes, hormones et injonctions anatomiques. Leur propre logique voudrait que les enfants intersexes aient naturellement une «identité sexuelle» en dehors de la binarité homme/femme, qu’il s’agirait de respecter, mais cette conclusion leur est manifestement intolérable. 
Quant à nous, nous rejetons l’entièreté de cette approche essentialiste, sexiste et transphobe. Nous réaffirmons qu’il n’y a pas de «nature de l’homme» ni de «nature de la femme» liées à une quelconque disposition chromosomique ou hormonale et que l’identité de genre est une construction sociale intime. Nous rappelons que les personnes intersexes, comme les autres, peuvent développer des identités de genre conformes ou non à leur assignation de naissance, et que cela n’est ni prévisible ni dramatique.

Dans le contexte international actuel, où les droits des patient-e-s se trouvent remis en cause — citons notamment le recul du droit à l’avortement aux États-Unis — nous ne pouvons que faire part de notre inquiétude face à une telle posture paternaliste d’une partie du corps médical. Alors même que le consentement éclairé et l’association du patient aux décisions de soins qui le concernent représentent un enjeu majeur de santé publique, nous nous interrogeons sur la négation totale des capacités d’autonomie des personnes intersexes qu’un tel discours passéiste représente. Nous déplorons l’aspect réactionnaire de cette tribune, dont la rhétorique bancale, essentialiste et mensongère s’inscrit tristement dans celle de la Manif pour Tous dont elle émane — les deux seuls pédopsychiatres s’étant compromis dans sa signature étant d’ailleurs des psychanalystes déjà ouvertement engagés contre l’homoparentalité. Nous constatons d’ailleurs l’absence totale d’organisations de personnes concernées dans les signataires, preuve supplémentaire du paternalisme et du peu d’intérêt pour les personnes réellement victimes de ces protocoles de la part des signataires, qui s’inscrivent bien plutôt dans une approche corporatiste.

Nous nous réjouissons cependant qu’avec la signature de cette tribune, les pédiatres, psychanalystes, et chirurgiens favorables aux mutilations nous fournissent d’eux-mêmes une liste noire pour toutes les personnes intersexes cherchant des soignants respectueux de leurs variations et de leurs identités ; et nous ne manquerons pas de nous intéresser particulièrement à l’évolution de leurs pratiques lorsque la loi de protection des enfants intersexes sera adoptée.

Le Collectif Intersexes et Allié-e-s – OII France


Fragmento inicial de la tribuna de Le Monde


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