Chile. Circulares sobre derechos humanos de personas intersex: del 22 de diciembre 2015 y el 23 de agosto de 2016… un retroceso. Apostilla por Norberto Gómez


El 28 de noviembre de 2018, se promulgó en Chile la ley 21.120, conocida como Ley de Identidad de Género, que tuvo como preliminar a la ley 20.609 promulgada el 12 de julio de 2012, (cuya última versión es del 2 mayo de 2019) conocida como Medidas Contra la Discriminación. (Cf., publicación en Derechos Humanos Intersex, titulado: «Video / texto. Actualidades legales en DDHH, Chile: se promulgó la Ley de Identidad de género (28 de noviembre 2018).»

Pasamos, en principio a una «Apostilla crítica», por Norberto Gómez, de los avatares de la Circular N° 18 del 22 de agosto de 2015, al pasaje a la Circular N° 7 del 23 de agosto de 2016, donde trata de situarse de un modo más ajustado -no siempre lo más ajustado es mejor- especialmente un tramo de la primera Circular. Allí en el «entre-dos», se da lugar al debate desde una perspectiva intersex.

Derechos Humanos Intersex

Apostilla crítica: un retroceso.

Norberto Gómez

Anterior a la Ley de Identidad de Género de Chile, dos Circulares del Ministerio de Salud de Chile habían sido establecidas:

El 22 de diciembre de 2015 se da a conocer la «Circular N° 18» emanada de la Subsecretaría de Salud Pública, del Ministerio de Salud de Chile, cuyo acápite dice: «Instruye sobre ciertos aspectos de la atención de salud a niños y niñas intersex», a quienes define como aquelles que nacen con «sexo indeterminado». En ella muestra que su enfoque importa respecto «a procesos resolutivos, vinculados a niños y niñas con sexo indeterminado».

Estos «procesos resolutivos» por los que el Ministerio de Salud chileno se preocupa, los considera asociados a «patologías» genéticas, endocrinas y otras referidas «a la determinación del sexo». Vale decir: si bien las causales son consideradas patológicas, su preocupación es la manera de resolverlas.

Desde allí, es que se propone llevar adelante y levantar un «protocolo con el fin de regular la atención de salud a niños(ñas) intersex», donde se instruye explícitamente: «(…) que se detengan los tratamientos innecesarios de niños y niñas intersex, incluyendo cirugías genitales irreversibles hasta que tengan edad suficiente para decidir sobre sus cuerpos». Es decir, la detención de tratamientos innecesarios de «normalización» en niñes intersex.

Esta circular está basada, no sólo en los derechos del niño, en las recomendaciones de la OMS, y aunque usa el término «patología» en el sentido causal, es «sexo indeterminado» en lo registral con el que se refiere a las personas intersex. Además, se acerca a las consideraciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en 2013 dice que las personas intersex son: «Todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado de un individuo varía respecto al standard de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente», en tanto y es crucial, esta cercanía a la CIDH en las recomendaciones de los modos resolutivos en cuanto a detener las mutilaciones genitales, aplicaciones hormonales, y otras maneras de protocolos médicos de «normalización», aunque el término «patología» la aleje de la misma.

Como escribimos más arriba, propone llevar adelante y levantar un «protocolo con el fin de regular la atención de salud a niños(ñas) intersex», que no se relacionen, con lo que podemos llamar los protocolos del «paradigma Money».


Un año después, el 23 de agosto de 2016, se da lugar desde el mismo Ministerio de Salud Chileno, la Circular N° 7 cuyo inicio es: «Complementa (la) Circular N° 18 que instruye sobre ciertos aspectos de la atención de salud a niños y niñas intersex».

Pero esta «ampliatoria», está exclusivamente referida al párrafo de la «Circular 18» de 2015 que señala: «(…) se instruye detengan los tratamientos innecesarios de niños y niñas intersex, incluyendo cirugías genitales irreversibles hasta que tengan edad suficiente para decidir sobre sus cuerpos», aunque agregando en esta nueva Circular: «Sin desmedro de lo anterior, señalamos que la asignación de sexo registralmente hablando, se debe realizar en función de las mejores expectativas». El punto «Segundo» comienza diciendo: «La recomendación que alude a no realizar cirugías genitales innecesarias, no se refiere a patologías en que existe un sexo claramente determinado, tanto genética y o somáticamente». Así entra en una zona oscura, cuya claridad será la linterna médica y no los considerandos de la CIDH del 2013. ¿A qué nos referimos?

De la segunda a la sexta ampliación, se introduce como cuña al lado de las consideraciones de la CIDH (2013), las consideraciones del llamado «Consenso de Chicago» (2006), en el que se «establecen» que las personas con variaciones en el cuerpo sexuado, no son variaciones del estándar normativo binario, sino: «Desórdenes del Desarrollo Sexual» (DSD, por sus siglas en inglés). Es decir, patologías.

Por ejemplo, en el Segundo punto de la ampliatoria, las criptorquidias, hipospadias aisladas, malformaciones cloacales y extrofias, pueden ser operadas, aunque no afecten a la salud del bebé en tanto hayan nacido «con sexo claramente determinado». Pero las criptorquidias, hipospadias aisladas, malformaciones cloacales y extrofias, en tanto no afecten la salud de les bebés, ¿no son variaciones de las características sexuales del promedio estadístico de la normativa binaria, es decir bebés intersex? Pues bien, en esa zona oscura los protocolos del Consenso de Chicago determinan que se nace «normal» o con desórdenes del desarrollo sexual, es decir: intersex y por tanto del orden de lo patológico. La resolución desde esta perspectiva médica es la cirugía de mutilación genital y gonadal. Pero esto no es todo.

En esta Circular N° 7, se habla de «46 XX DSD (sic) por hiperplasia suprarrenal congénita clásica. Vemos la patologización que esta Circular hace «circular» a partir del DSD. La cirugías como clitoroplatías, cirugía del seno urogenital y genitoplastías, y / o gonadectomías, «deben ser concordadas» entre padres y equipo multidisciplinario especializado. Es decir, la injerencia de los equipos de expertos multidisciplinarios, (cirujanos, endocrinólogos, urólogos, pediatras, neonatólogos, etc), comienzan a tener un papel cada vez mayor en las decisiones, y el consentimiento informado, es muchas veces un consentimiento basado en una información parcial, fragmentaria, incluso falsa. También, de ser necesario, se ha de consultar al Comité de Ética Asistencial.

Si bien se debe explicitar por los equipos multidisciplinarios, incluso por el comité de bioética asistencial, la posibilidad de diferir la cirugía hasta una edad en la que «el paciente» -así nombrado en esta Circular- pueda manifestar qué quiere en cuanto a su cuerpo, la aparición en esta Circular del biopoder del Consenso de Chicago y su «diamante» patologizante llamado DSD, amplía, insistimos, la injerencia de equipos multidisciplinarios. Lo que muestra que la Circular N° 7 , lejos de acentuar, pone en riesgo los derechos humanos de las personas con variaciones de sus características sexuales alejadas del promedio binario estándar, las personas intersex, creando un retroceso en la legislación chilena respecto de detener cirugías genitales y gonadales mutilantes y otros «tratamientos», en bebés y niñes que sólo presentan variaciones y no patologías.

Un retroceso en los derechos humanos intersex, especialmente en cuanto a la patologización y la detención de las mutilaciones genitales y gonadales de bebés y niñes intersex.


«Circular N° 18» del 22 de diciembre de 2015

«Circular N° 7» del 23 de agosto de 2016

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