«Anomalías de la diferencia sexual (Disorders of sex Development, DSD)» Gabriela Guercio, Mariana Costanzo, Alicia Belgorosky y Marco A. Rivarola. Servicio de Endocrinología, Hospital de Pediatria Garrahan, Buenos Aires, Argentina (2009)

En el «Servicio de Endocrinología» del Hospital de Pediatria Garrahan, Buenos Aires, Argentina, les doctores Gabriela Guercio, Mariana Costanzo, Alicia Belgorosky y Marco A. Rivarola, han realizado un trabajo cuyo título es: «Anomalías de la diferencia sexual (Disorders of sex Development, DSD): nuevos conceptos y Manejos Clínicos.

Fue publicado en la página: «Endocrinología Pediátrica on-line», edición 26, 2009. Las intensas diferencias que separan nuestras perspectivas respecto de las personas intersex, no impide que agradecemos poder compartir vía el enlace que redirecciona a su web, el texto recién citado, y que encontrarán cliqueando más abajo en la imagen con su título. Pero antes, algunas consideraciones de nuestro lado.

Dice Morgan Carpenter: “Los Principios de Yogyakarta fueron redactados en el año 2006, y el N° 18 sobre abusos médicos, contenía un ítem específico que protegía la integridad corporal y la autonomía decisional de las personas intersex de acuerdo al marco de los derechos humanos. El mismo año, paradójicamente, el documento conocido como Consenso de Chicago introducía un nuevo vocabulario para clasificar los cuerpos intersex: aquel de los llamados Trastornos del Desarrollo Sexual, o DSD por sus siglas en inglés. Esto hizo que a lo largo de los diez años siguientes dicha terminología contribuyera a justificar la patologización y la ‘normalización’ de los mismos cuerpos que el Principio 18 buscaba proteger”.                                          
Morgan Carpenter, transcripción de un fragmento del vídeo: Conferencia: “Los derechos humanos de las personas intersex” Buenos Aires, (2016)

Este texto, casi una traducción del «Consenso de Chicago», o «traducción libre al español», como escriben les autores. Dice en la «Introducción»:
«Las anomalías del desarrollo sexual (en inglés, disorders of sex development, DSD) constituyen un problema serio y complejo en la práctica médica que requiere la participación multidisciplinaria de especialistas en el tema para optimizar el manejo del paciente en la urgencia y a largo plazo. En los últimos años, los avances en la genética molecular han permitido un mayor conocimiento de estas alteraciones.
Un avance importante en el tema de los DSD fue el documento, publicado en el año 2006 [1], que contiene una declaración surgida de la Reunión de Consenso realizada en el año 2005 en Chicago que resume las recomendaciones y preguntas principales de esa reunión».

La perspectiva respecto de las personas intersex en el llamado «Consenso de Chicago» (2005), se basó en la patologización, bajo el acápite: Disorders of Sex Development (DSD), «Trastornos del Desarrollo Sexual». No sólo esto, sino, que ese texto conlleva, en el consecuente despliegue de los «tratamientos» de estas «anomalías», su adhesión implícita a las torturas ligadas especialmente de mutilaciones genitales y tratamientos hormonales, junto a sus consecuencias de por vida. Vale decir, que junto con la producción de «anormales», «monstruos», la exclusión, discriminación, estigmatización… hacen que las personas intersex seamos cercenadas de nuestros derechos humanos.

El activismo internacional intersex, y organismos internacionales y regionales, comparten la condena de las intervenciones quirúrgicas en recién nacides y niñes intersex, pues son formas de tortura infantil y mutilación genital.

Este texto que ahora redireccionamos a su publicación, no escapa a lo antedicho. Más aún, si como dice al final de su Introducción: «El objetivo de este manuscrito es revisar el problema en cuanto a las etiologías, las estrategias diagnósticas, el manejo clínico,  la asignación del sexo y las decisiones terapéuticas más comunes que debe enfrentar el médico o el equipo médico tratante». Es desde una perspectiva de biopolíticas y acciones sociomédicas, que consideran necesario «arreglar» lo que no es congruente con los órganos sexuales vistos desde la normativa binaria, y su perspectiva endosex.

Un último párrafo. La tortura hacia las personas intersex tiene una amplia gama de variantes, como escribíamos recién, entre las que se encuentra la «tortura escópica». Verán, o pasarán la página rápidamente, ciertas fotos de genitales considerados «patológicos», sin serlo, pues se trata de variaciones de las características genitales respecto del promedio estadístico normativo, que se impone desde el binario hombre-mujer.

No cerramos los ojos, ni miramos para otro lado ante estas imágenes que violan abiertamente los Derechos Humanos, y que hieren nuestra sensibilidad como pueden herir la de muches. Mucho menos proponemos propagar una mirada que allí sedentaria quede absorta ante lo supuestamente “anormal” y “exótico”. Pero no queremos esconder que con esta muestra de imágenes, se dejan colecciones previas al horror de las mutilaciones genitales de los llamados “trastornos”, hasta las torturas escópicas. Se dirá: “no muestran los rostros”, o “sólo muestran los genitales”, manteniendo lo anónimo de las personas. ¡Pamplinas!, sostienen la invisibilidad a partir de lo que consideran “trastornos”, y no le dan existencia a las personas intersex, más que como anormales, estigmatizándolas. Sólo les importa la mostración de la “patología” de lo que no es patología, sino variaciones de las características sexuales, aboliendo, así, sus derechos humanos, en nombre de la patologización y la perspectiva de la ciencia.

El recorte fotográfico, patologizante, busca en un primerísimo plano de los genitales supuestamente «anormales», la corroboración de los «trastornos» clasificados. También se extiende al recorte que se hace vía diagnóstico por imágenes o fotos de preparados histopatológicos. Y esto proviene de la perspectiva científica, a partir, como decíamos, de las biopolíticas y acciones sociomédicas que confiscan la historia de una vida, de miles de vidas, en pos de imágenes que recortan lo llamado «patológico» y «anormal», para mantenerlo en el museo donde se muestran las pruebas, que llevan ya no a un recorte fotográfico, sino al «corte» de las mutilaciones genitales. En realidad, un doble fuera de campo al que nos someten: no sólo escópico, sino, también, el de las variaciones de nuestros cuerpos.

Derechos Humanos Intersex
Las imágenes en este texto, pueden herir la sensibilidad de la persona que las mira.

«Servicio de Endocrinología» del Hospital de Pediatria Garrahan, «Buenos Aires, Argentina), les doctores Gabriela Guercio, Mariana Costanzo, Alicia Belgorosky y Marco A. Rivarola
Cliqueando en el título del trabajo suprayacente, se accede al trabajo en cuestión.

Fuente original en inglés de: «Consensus statement on management
of intersex disorders»

I. A. Hughes, C. Houk, S. F. Ahmed, P. A. Lee,
LWPES1/ESPE2 Consensus Group

Se refiere al conocido como «Consenso de Chicago»

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